
Paqui Sánchez, Secretaria General de UGT-RM y María Ángeles Guevara, Secretaria de Mujeres, Igualdad y LGTBIQA+ de CCOO-RM
Unidas y firmes, por la igualdad y contra las violencias machistas
Publicado por el Diario La Verdad, el 08 de marzo de 2026
Este 8 de marzo, el movimiento feminista y las organizaciones sindicales de clase, UGT y CCOO un año más, saldremos a la calle a reivindicar una igualdad real y efectiva, en todos los ámbitos, incluido por supuesto, el laboral. Por desgracia, también tendremos que volver a escuchar eso de que salimos espoleadas por el “resentimiento” contra los hombres, la “ideología de género”, la necesidad de “mantener los chiringuitos feministas” o alargar “un problema que ya no existe”.
Es curioso, porque tales afirmaciones son, precisamente, la mejor muestra de lo necesaria que sigue siendo la movilización para alzar la voz contra el machismo y por la igualdad.
La derecha y la ultraderecha no odia a las feministas, nos odia porque no quieren repartir la democracia con nosotras, no quieren repartir los derechos de la clase trabajadora, y frente a esto, luchamos para hacer efectivo un derecho fundamental como es el de la igualdad entre mujeres y hombres.
Este año, además, el 8-M llega en pleno engranaje del “Black Friday” electoral, con las derechas decididas a encontrarse y cuasi fusionarse, ya sin ambages ni medias tintas, también en el relato negacionista, para tocar poder. Por ello, es especialmente importante que este 8 de marzo en la Región de Murcia hagamos un aviso a navegantes: la persistencia de las desigualdades de género es una de las deudas más importantes que sigue teniendo nuestra sociedad y no estamos dispuestas a permitir ni un solo paso atrás.
Y es que una sociedad democrática no puede aceptar ni retrocesos ni banalizaciones respecto a una situación de desigualdad estructural que afecta a las mujeres por el simple hecho de serlo, una desigualdad que las empobrece, que limita su autonomía y libertad e incluso, las mata.
La situación laboral de las mujeres es un ejemplo paradigmático de cómo, a pesar de los avances, continúan existiendo las discriminaciones de género. Hoy tienen empleo más mujeres que nunca, pero siguen siendo ellas las que ponen rostro a la precariedad. El año pasado las mujeres registramos en la Región de Murcia una tasa de temporalidad casi siete puntos superior a la de los hombres y una tasa de parcialidad del 21,7%, frente a la tasa del 5,7% que registraban de media los hombres. También cobramos un 19,15% menos, lo que supone más de 5.300 euros de diferencia entre las ganancias anuales de mujeres y hombres. Y no solo es que sigamos teniendo peores condiciones laborales, es que también seguimos presentando más dificultades para acceder a un puesto de trabajo, con tasas de empleo considerablemente inferiores a las de los hombres y una mayor representación en el paro registrado. Los datos también evidencian menores posibilidades de promoción profesional, puesto que el número de hombres ocupando cargos de dirección y gerencia casi duplica al de mujeres y esto sucede, incluso, en sectores donde se emplean más mujeres que hombres.
Luego está el asunto de los cuidados. Ese trabajo invisible que sostiene nuestras vidas —además de una parte no cuantificada, pero real, del PIB— y que rara vez aparece en los discursos sobre el papel de las mujeres en la economía. En nuestra región, los datos sobre excedencias por cuidado de menores o familiares, (prácticamente, 9 de cada 10, son solicitadas por mujeres) o los referidos a personas inactivas por dedicarse a labores del hogar (el 87%, mujeres) dejan claro que la conciliación sigue siendo, en la práctica, una renuncia femenina.
Pero la negación de la desigualdad llevada al extremo es especialmente dañina cuando hablamos de violencia de género, porque supone revictimizar a las mujeres que la sufren y porque se utiliza para justificar las omisiones de un sistema público obligado a su protección; un sistema que, el año pasado, le falló sin remedio a 46 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas.
Los centros de trabajo tampoco son ajenos a esa violencia machista, que, en no pocos casos se normaliza o se silencia, urgiendo la negociación y aplicación de protocolos eficaces contra el acoso sexual y por razón de sexo en todas las empresas, sin importar el tamaño de éstas, tal y como exige la ley.
Si algo podemos tener claro es que la igualdad real y efectiva, como otras conquistas, no va a caer del cielo, ni va a lograrse con declaraciones institucionales meramente retóricas. La vamos a tener que luchar, garantizando la igualdad de oportunidades a través del diálogo social y la negociación colectiva, educando en igualdad y corresponsabilidad, exigiendo tolerancia cero frente a las violencias y con servicios públicos de cuidado, asequibles y suficientes.
Desde que ambas asumimos nuestros respectivos cargos en las organizaciones sindicales más representativas de la Región de Murcia, tuvimos claro que íbamos a trabajar codo con codo por la igualdad, reforzando la unidad sindical desde la sororidad y contando con el respaldo de dos organizaciones que nunca han dejado duda de su posicionamiento ante estas injusticias. Porque cuando las mujeres vamos juntas, unidas y de la mano, somos más fuertes y visibles, contamos con mayor poder para transformar una sociedad a la que aún le queda camino por recorrer para alcanzar una igualdad real y efectiva.
Y, por supuesto, en esta lucha necesitamos también a todas las trabajadoras y trabajadores, a las fuerzas políticas democráticas y a todas las voces del movimiento feminista, reconociendo mutuamente nuestras aportaciones y nuestro trabajo por un objetivo común: poner pie en tierra y defender sin fisuras la igualdad de género y la erradicación de las violencias machistas.
PAQUI SÁNCHEZ SALMERÓN, Secretaria general de UGT Región de Murcia
MARÍA ÁNGELES GUEVARA GARCÍA, Secretaria de Mujeres, Igualdad y LGTBIQA+ de CCOO-RM