UGT publica el primer estudio que analiza la brecha digital por causa de la Inteligencia Artificial desde un punto de vista sociolaboral
La Inteligencia Artificial se está convirtiendo en un componente más de nuestra vida, tanto laboral como personal o educativa. Tal irrupción está multiplicando el número de noticias y estudios alrededor de esta tecnología, pero rara vez se analiza en términos de inequidad, desigualdad o cohesión social.
Por ello, UGT ha confeccionado un informe que busca responder a preguntas clave del uso de esta tecnología, especialmente en el ámbito laboral: ¿Cuánta gente usa la IA en España? ¿Qué perfil tienen sus usuarios? ¿Qué uso es el más habitual? ¿En qué CCAA se usa más? Así, el sindicato responde hasta ocho cuestiones, con un apartado final de especial importancia: ¿Por qué hay personas que no utilizan nunca la IA?
Los resultados nos muestran una amplia brecha digital y confirman la inexistencia de mitos alrededor de la IA:
- Hoy, en España, más de 23 millones de personas nunca usan la IA (más de un 60% de la ciudadanía). Este dato desmontaría el primer mito: el uso de la IA, siendo amplio, todavía es minoritario, con muchas más personas que no la usan que aquellas que sí la emplean.
- El uso de la IA en el trabajo no es, ni mucho menos, generalizado (seis de cada diez personas ocupadas no usan la IA). Precisamente, el uso de la IA en España discurre de manera prioritaria por el ámbito privado, consultas rápidas o incluso pura experimentación.
- El perfil del usuario de la IA es hombre, joven, residente de una ciudad grande, de nacionalidad española, con trabajo y buenos ingresos y, al menos, con estudios secundarios. Los tres principales precursores de la IA son la edad, el nivel académico y la renta.
- En cuanto a la aproximación geográfica, Cataluña lidera la lista, con casi un 45% de la población. Le sigue de cerca Madrid (43,4%) y Baleares (42,7%). Que las dos CCAA con mayor peso en la economía se sitúen en el pódium tiene un estrecho vínculo con la lógica empresarial. En el polo opuesto, se encuentran Extremadura, Castilla-La Mancha y Euskadi. La ubicación de las dos primeras está relacionada con el argumento del empuje empresarial.
- Las personas no usuarias esgrimen tres principales motivos para no usar la IA: la prescindibilidad, la inseguridad y la insuficiencia. Si se especifica que 23 millones de españoles y españolas no manejan nunca la IA, al menos cinco millones y medio no saben ni lo que es.
- Este freno en la adopción no responde a una barrera de complejidad técnica ni de acceso (el 94% de la población dispone de un teléfono inteligente), sino a la falta de utilidad percibida y, en un altísimo porcentaje, a la ausencia de una integración efectiva de la IA en la organización del trabajo.
- Los índices de formación digital en las empresas nos sitúan a la cola de Europa: sólo 2 de cada 10 empresas de menos de 10 empleados proporcionan actividades formativas en TIC a sus empleados. Y sólo 3 de cada 100 empresas de menos de 10 empleados (el 95% del tejido productivo) hicieron lo propio.
Ante esta nueva forma de inequidad, no sólo se deben desmontar muchos de los mitos formados alrededor de la IA, sino que estamos obligados a implementar medidas efectivas, rápidas y concretas que nos permitan superar la impermeabilidad tecnológica de estas personas. Por ello, UGT propone:
- Trasladar el foco que gravita sobre la IA desde las infraestructuras hacia las competencias; desde el interés puramente económico, al social.
- Crear un Observatorio nacional de la Brecha Digital, con especial foco en la adopción de la IA y participada por todos los actores implicados.
- Iniciar una campaña institucional que sensibilice sobre esta injusticia e improductiva desigualdad, y nueva fuente de inequidad social.
- Confeccionar un Plan Nacional de Cualificación en IA, con cuatro ejes: planes de formación abiertos a toda la ciudadanía; establecimiento del Derecho a la Formación Continua Profesional en la jornada laboral; articulación de un plan de refuerzo dirigido a las personas en situación de desempleo; y fortalecimiento del marco legal para que la negociación colectiva ordene y monitorice el despliegue de la Inteligencia Artificial en los centros de trabajo.
>> Lee aquí el informe Brecha Digital e Inteligencia Artificial: La nueva inequidad
