Los trabajadores del metal de la Región de Murcia lanzan un SOS en mitad de la huelga: “Hay compañeros que tienen que buscar un segundo trabajo en negro porque no les da el sueldo”

Protesta de trabajadores del metal en la región (archivo)

Denuncian los salarios de 1.200 y 1.300 euros para oficiales de primera en las empresas, la pérdida de poder adquisitivo y el bloqueo de un convenio que consideran imprescindible para “llegar a fin de mes”

FUENTE: La Opinión de Murcia

 

«No tenemos ni para venir a trabajar». Así de claro lo dice Manuel Arroyo, trabajador de la refinería de Repsol en Cartagena y presente en la primera jornada de la huelga del metal en los accesos al Valle de Escombreras, quien denuncia la pérdida de poder adquisitivo de estos empleados frente al encarecimiento de los carburantes y de los alimentos en los últimos meses y ante un convenio colectivo que permanece estancado en la Región de Murcia. «Con la gasolina a dos euros y la comida con los precios que tiene, no llegamos a final de mes», lamenta.

Arroyo advierte de que la situación es especialmente complicada para aquellas familias en las que solo trabaja una persona, ya que, según explica, incluso los hogares con dos sueldos tienen dificultades para llegar a fin de mes.

En este sentido, advierte de las consecuencias que tendría la retirada de determinados complementos salariales en situaciones de incapacidad temporal, poniendo como ejemplo el caso de un compañero que sufra un infarto y señala que, a partir de los cinco meses, sus ingresos podrían reducirse hasta los 700 u 800 euros. «¿Cómo van a aguantar ellos con la miseria que nos pagan?», se pregunta.

Con casi 20 años de experiencia trabajando en la refinería, Arroyo asegura que su salario como oficial de primera ronda los 1.200 euros. Además, denuncia la diferencia salarial con otros trabajadores que desempeñan las mismas funciones en Cádiz: «Hacen el mismo trabajo que nosotros y están en 25.000 euros, y nosotros en 21.000, repartidos en 14 pagas».

El trabajador sostiene que las condiciones han empeorado hasta el punto de que ya no se trata únicamente de afrontar el coste de la vida, sino también de defender los derechos adquiridos. «Ya no se trata solo de llegar a fin de mes, buscándonos la vida y ayudándonos de nuestros padres y familiares. Es que ahora nos quieren quitar hasta los derechos que teníamos», señala. Por ello, considera que los trabajadores han llegado a una situación límite: «Ya no podemos seguir así y no nos queda otra que salir a la calle para poder cobrar dignamente y llegar a fin de mes».

De cara a la reanudación de las negociaciones con la patronal, Arroyo reclama voluntad de diálogo y una respuesta a las reivindicaciones del sector. «Tienen que comprender que en la Región de Murcia llevamos 30 años sin una subida verdadera», afirma. En su opinión, los salarios no han evolucionado al ritmo del coste de la vida: «Tenemos los sueldos que ganábamos hace 20 años, con la diferencia de que la vida ha subido un disparate, un 35%».

“¿Por qué estuvieron 10 horas para decir ‘no’?”

Por su parte, Juan Sánchez, trabajador de una empresa de Alcantarilla, defiende la necesidad de salir a la calle para reclamar mejoras laborales y salariales ante el bloqueo de las negociaciones del convenio del metal, cuestionando la postura de la patronal. «¿Por qué tiene bloqueado el convenio durante 10 meses y por qué ayer el lunes la reunión durante 10 horas para luego dar un ‘no’?”, plantea.

El trabajador reconoce que el inicio de una huelga indefinida supone un importante sacrificio para las familias, especialmente porque muchos empleados no saben cuánto tiempo podrán mantenerla. Sin embargo, asegura que los trabajadores han considerado que era necesario dar el paso para defender sus derechos.