
El nuevo Reglamento de Retornos prioriza las expulsiones y abre la puerta a centros de retorno en terceros países
La Unión General de Trabajadoras y Trabajadores (UGT) expresa su preocupación ante el acuerdo alcanzado entre el Consejo de la Unión Europea y el Parlamento Europeo sobre el nuevo Reglamento de Retornos, una norma que constituye una de las piezas centrales del nuevo marco europeo de migración y asilo.
Aunque la gestión de los flujos migratorios requiere instrumentos eficaces, coordinación entre los Estados miembros y seguridad jurídica, UGT considera que la respuesta europea no puede construirse desde una lógica centrada prioritariamente en la expulsión, el control y la externalización de responsabilidades.
El nuevo reglamento introduce medidas destinadas a acelerar los procedimientos de retorno, endurece las obligaciones impuestas a las personas migrantes en situación administrativa irregular y abre la posibilidad de establecer centros de retorno en terceros países. Se trata de una decisión especialmente sensible que plantea importantes interrogantes sobre las garantías jurídicas efectivas, la supervisión independiente y el respeto de los derechos fundamentales.
Resulta especialmente preocupante que estas medidas puedan afectar también a unidades familiares con menores. La protección de la infancia y el interés superior del menor deben constituir principios irrenunciables en cualquier política migratoria europea.
UGT recuerda que las personas migrantes forman parte de nuestras sociedades y de nuestros mercados de trabajo. Su contribución resulta esencial para numerosos sectores económicos y para afrontar retos como el envejecimiento demográfico o las necesidades de mano de obra en actividades clave para el desarrollo económico y social. Por ello, las políticas migratorias deben incorporar una perspectiva de integración, igualdad de derechos y protección laboral que combata la precariedad, la explotación y la economía sumergida.
El sindicato defiende una política migratoria común que combine responsabilidad, solidaridad y respeto a los derechos humanos, reforzando las vías legales y seguras de migración, los sistemas de acogida y los mecanismos de inclusión social y laboral. La respuesta a los desafíos migratorios no puede basarse únicamente en el endurecimiento de los retornos, sino en una estrategia equilibrada que sitúe la dignidad de las personas y la cohesión social en el centro de la acción europea.